yo no amo a Andrés Iniesta ni a Lionel Messi,
yo amo a la mujer de Andrés Iniesta y la de Messi.
quiero decir que yo amo a las mujeres,
que vuestro coño es la champions league
y cada orgasmo la victoria,
quiero decir que mientras los bares de este país se llenan de camisetas y moluscos viejos,
de joven testosterona y maduro semen,
si me queréis un poquito,
o incluso por despecho,
yo seré vuestro hombre émbolo.
debo ser el único humano en toda europa que no tiene whatsuap,
-o como diablos se escriba-
pero mi confortable cobijo de cañas,
cada noche,
desnuda cada una de mis certezas
dejándome al desamparo del mundo
frente a esa maravillosa ingravidez,
de las defensas y palabras.
quiero decir que soy tierra de fuego,
cosecha de gusanos bellos,
un parir de esputos en la noche criatura,
un alacrán que camina en carne trémula con labios rasgados de atentados viejos,
y los ojos desmesuradamente tristes,
muy tristes.
también hay un corazón
un corazón que inflama la esperanza de salir vivo del combate,
que conserva algo paz,
humeante,
como una cafetera vieja de suspiros,
y un amor de nereida y desconsuelo,
que le rapta y le lleva a una tierra sin preguntas,
a una carne sin sol de párpados izquierdos,
de ocasos y de lunas,
de últimos ataques y de embistes,
de cuenta atrás,
de bestias,
de huesos,
de olor y sexo,
hambres,
rugidos,
silencio.
31 mar 2012
25 mar 2012
fragilidad.
te derramo una importante sustancia de soledad en este momento;
una desmesurada quietud
que horada cada pared de mi casa
como daga sanguinaria de pausas
te derramo una vida cansada,
un cuerpo aletargado y castóreo
y la mediocridad de este hombre solo
que aroma a humano absoluto
la noche es candelabro candente,
que aroma a humano absoluto
la noche es candelabro candente,
trémulo de cera virgen y débiles huesos.
necesito que me vengas,
necesito que me vengas más que nunca
y que retires de mis ojos
esta terrible catarata de tristeza
que destiles la inutilidad de la sustancia
y que retires de mis ojos
esta terrible catarata de tristeza
que destiles la inutilidad de la sustancia
y cuezas con puchero sucio
la podredumbre de mi sepulcro
con unos vocablos que emanen
aromas de ternura y esperanza
ternura y esperanza,
ya casi había olvidado
el buen olor de estas palabras.
el buen olor de estas palabras.
necesito que me digas que me amas
que me amas muchísimo
que airees esta cama de llagas
susurrando mi nombre entre las sábanas,
que retires con sutil maestría
cada uno de estos apósitos
que se aferran a mi cuerpo,
y que me soples en la herida
para que no me escueza tanto
y que me beses:
que airees esta cama de llagas
susurrando mi nombre entre las sábanas,
que retires con sutil maestría
cada uno de estos apósitos
que se aferran a mi cuerpo,
y que me soples en la herida
para que no me escueza tanto
y que me beses:
que me beses
y me abraces,
y me desnudes de monstruos
y me abraces,
y me desnudes de monstruos
y me arropes de calma
te derramo una importante sustancia de soledad en este momento:
como
si
toda
tú
17 mar 2012
romance del hueso aceituna y la mujer de perlas.
"es condición indispensable
que el poeta se alimente del orín
y la mierda de las callles".
Dario Ballerini.
y la mierda de las callles".
Dario Ballerini.
mi barrio está lleno de enormes ojos
ojos que miran de cerca,
ojos que miran de cerca,
ojos como fósforos ulcerados por falta de espacio.
ojos que nadie oxigena.
así que si esta noche me usas desde el llorado deseo
hasta las últimas sobras que lamió un hombre en celo,
hasta las últimas sobras que lamió un hombre en celo,
luego no me vengas,
così fan tutte,
diciendo que mañana desayunarás con Sancho Panza,
così fan tutte,
diciendo que mañana desayunarás con Sancho Panza,
que tu hija de catorce ha vuelto a suspender gimnasia,
que el Opel que manejas gasta menos que un mechero,
o que el vestido que llevas te costó medio sueldo.
quiero que me digas
cómo de amarga te sabe la eyaculación de los necios,
cómo de amarga te sabe la eyaculación de los necios,
a cuánto te sale el atropello por mantener un duplex en el barrio de Gràcia,
o cómo de cachonda te pone pensar en la humedad de mi casa.
otra vez el hueso aceituna en el collar de tus perlas.
otra vez esta arcada de esperma,
de navegar por el canal de las tristezas
y la osadía de negarme a atracar otra noche en tu reino
como único salvavidas a mi pobreza.
y la osadía de negarme a atracar otra noche en tu reino
como único salvavidas a mi pobreza.
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