20 may 2020

l'aigua, el temps, la claveguera i els furtius

Altamira a la mirada
quan la nit dels teus cascavells
s'endinsa pels aiguamolls del meu sexe.

he escoltat com la porta de l'habitació es tanca,
i he miolat com un gat fora ventre,
embadalit per l'escalfor del teu cos
amb les façanes xopes de tanta pluja

plens de terrabastalls els cors,
ens estimem sense respir
empassegant- nos,
follant-nos,
retorçant-nos els marges, 
com a boixos embardissats de serps
que es segueixen el rastre
amb la pell esgarrinxada pel desig i les espines

demà gravarem les nostres inicials
- a punta de navalla -
al marbre que broda el riu de totes les suors
com cavalls que s'abandonen en continents salvatges
vessant plaer, sang i coratge,
però ara...
ara ens mosseguem el clavegueram fins les reserves,
i ens llencem a l'apnea de les profunditats dels gemecs
allà on mai arriba ningú,
allà on la llum s'evapora

l'aira que ens separa baixa de nou
fins els abismes del plaer i les bombolles d'esperma,
flux rebrotat d' obsenitats i copalines

Oh tell me, can you see by the early light of dawn how we proudly
salute the last flash of twilight through the dangerous struggle?

amb els ulls repenjats per l'alegria,
amb els gemecs profunds retorsant-nos dins el ventre,
coll avall,
coll avall,

riem fins que el temps fortuït dels paisatges ens invadeix la nostàlgia,
i ens estimem,
amb petons i esculls d'animal ferit,
recolzats de cau,
amagant la por dins els orgasmes

ens estimem de galtes enceses i agitació febril,
quan les cames es fan cendra,
sense pensar-hi ni en dolç ni en salat,
tant sols ens estimem,
cercant-nos incombustiblement,
demiürgs salvatges que floten sobre especies,
en aquesta habitació tan nostre i tan pudenta,
amb l'amor per enverinament,
en un urdibre de plecs que fa del món un desconegut
ni del tot ple,
ni del tot vuit,
com si per ell fossi'm unes veus en silenci

amb el territori del desig a la mirada
assumim la individualitat de l'ocell que desperta la gustosa ofrena 
de qui li amputen les ales,
ens estimem,
extenuats de ponts i colors ocults de novel·la negre

Epona que guareixes dues formes de soledat:
la que ens allunya,
i la que ens escriu,
en aquest dies de llagues i foscor
les aigües furtives del temps 
ens despossaeixen de nosaltres

peró que ningú sàpiga la nostre història,
que ningú sàpiga les mateixes veritats,
les barraques pures de les perpelles,
els nostre ullals - 
rèptils, feres, kelpies i bovins,-

comprimits d'amor

som l'aigua, el temps, la claveguera, i els furtius.



8 may 2020

"Mereces un amor que te quiera despeinada"

«Siento que te quise siempre, desde que naciste, 

y antes, cuando te concibieron. 

Y a veces siento que me naciste a mi.«


Mereces un amor que te quiera despeinada,
incluso con las razones que te levantan de prisa
y con todo y los demonios que no te dejan dormir.
Mereces un amor que te haga sentir segura,
que pueda comerse al mundo si camina de tu mano,
que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel.
Mereces un amor que quiera bailar contigo,
que visite el paraíso cada vez que ve tus ojos
y que no se aburra nunca de leer tus expresiones.
Mereces un amor que te escuche cuando cantas,
que te apoye en tus ridículos,
que respete que eres libre,
que te acompañe en tu vuelo,
que no le asuste caer.
Mereces un amor que se lleve las mentiras,
que te traiga la ilusión,
el café
y la poesía

- Frida Kahlo -

29 abr 2020

(((A)))bril: historias dedicadas a l@s niñ@s

La Rebeldía es como esa mariposa que dirige su vuelo hacia ese mar sin islas ni rocas.
Sabe que no habrá donde posarse y, sin embargo, su vuelo no titubea.
Y no, ni la mariposa ni la rebeldía son tontas ni suicidas, lo que pasa es que saben que tendrán donde posarse, que hay por ahí un islote que ningún satélite ha detectado.
Y ese islote es una rebeldía hermana que, es seguro, saldrá a flote justo cuando la mariposa, es decir, la rebeldía voladora, empiece a desfallecer.
Entonces la rebeldía voladora, es decir, la mariposa marina, pasará a formar parte de ese islote emergente, y será así el punto de apoyo para otra mariposa que ya emprende su vuelo decidido rumbo al mar.
La cosa no pasaría más allá de una curiosidad en los libros de biología, pero, como dijo no sé quién, el aletear de una mariposa suele ser el origen de los grandes huracanes.
Con su vuelo, la rebeldía voladora, es decir, la mariposa, está diciendo ¡NO!
No a la lógica.
No a la prudencia.
No a la inmovilidad.
No al conformismo.
Y nada, absolutamente nada, será tan maravilloso como ver la osadía de ese vuelo, apreciar el desafío que representa, sentir cómo se empieza a agitar el viento y ver cómo, con esos aires, no son las hojas de los árboles las que tiemblan, sino las piernas de los poderosos que hasta ese entonces pensaban, ingenuos, que las mariposas morían mar adentro.
Pues es sabido que las mariposas, como la rebeldía, son contagiosas.
Y hay mariposas, como rebeldías, de todos los colores.
Las hay azules, que se pintan así para que el cielo y el mar se las disputen.
Y las hay amarillas, para que el sol las abrace.
Las hay rojas, pintadas así por sangre rebelde.
Las hay marrones, que llevan así en las olas el color de la tierra.
Las hay verdes, que es como suele pintarse la esperanza.
Y todas son piel, piel que brilla sin importar el color que las pinte.
Y hay vuelos de todos los colores.
Y hay veces que se juntan mariposas de todas partes y entonces hay arcoiris.
Y la tarea de las mariposas, lo dice cualquier enciclopedia que se respete, es traer el arcoiris más abajo de modo que l@s niñ@s puedan aprender a volar.

- Subcomandante Marcos -