18 feb 2014

terra ferma.

   "como el volcán, que solo vive cuando sangra."
- Eduardo Mazo -
                                              "como el volcán, que solo vive cuando sangra."
                                                                                              - Eduardo Mazo -

advertencia:
terra ferma
no contiene pájaros gástricos ni cualquiera de sus derivados o componentes.
los bosques milagrosos,
en función de las necesidades,
no se alzarán a menos de veinte pasos de usted.
si padece de asma, broncoespasmos y vértigos
se recomienda una dosis prudencial
de poetas con las sienes alargadas,
desesperados por desaguar sus sesos,
-y la basura -
en las raíces de cualquier árbol mientras sopla vagabunda la cicuta
por la noche más ventosa de sus intestinos.

hay momentos que la vida se desborda en lágrimas,
quizá porque nacimos de gris y tormenta como el más miserable de los descalzos
y caminamos por la vereda de nuestras acémilas para alejarnos de la muchedumbre que agosta el mar y diluvia el sufrimiento del faro.

nunca es demasiado tarde para llorar el avance de los años, el jardín de las úlceras,el musgo de las epopeyas y los abrigos del infierno.

sobre mis hombros descansa el silencio y en el horizonte se aúna el dolor y la transparencia.

lloro soledad
y lloro descampado y barranco
lloro sobre la arquitectura de mi piel
la ausencia de tu sexo inflamado,
lloro la guarida y el mordisco,
el desabroche de tus pechos
y te lloro como lloraba Kelud  sobre la isla de Java.


te lloro hasta la arcada.
lloro tus brazos,
tus piernas,
tus lengua,
tus ahora mismos,
tus desde luegos.

lloro y me declaro ruina
con desbordura y pobreza
y como loco que le grita a la ausencia,
me fui de urgencias al médico.

no es nada y es todo,
le dije que los días sin ti son como vivir en una ferretería.
que mastico clavos cada vez que te escribo,
que la vida es papel de lija y barniz errante,
que si te disuelvo y te abisagro por otras piernas
tu recuerdo alicata el respirar.

el médico,
arriesgado en los síntomas
extendió una receta como quien entrega un poema:

dispénsese con urgencia,
y es necesario,
una piel que recuerde a casa
y a terra ferma.



fotografía de Menteinvisible en hadaquenada

22 ene 2014

nunca seré una chica gunst - la noche como cita -

nunca seré una chica gunst,
escribir poesía es un parto que cuando se inicia
ni el mejor de los padres anda preparado para la sangría,
para la fuerza vital de un verso,
-ajeno a tu control-
y del llanto íntimo y preciso anudado en la garganta del útero.

nunca seré una chica gunst
inquieto y abrumadoramente frágil os lo digo,
abierto en canal y lastimero,
cercano como el grito de la vida
o la delicada pesadez de la muerte.

nunca seré una chica gunst,
la savia empapa mis músculos.

odio a los pájaros que no hablan de sexo,
odio a los árboles que te nombran de viejo,
porque sé de un viento desnudo
que es ritmo intensidad y respiro,
sé de una niebla iracunda que hace al horizonte minúsculo,
sé del náufrago en la noche de todos los abandonos,
sentado en la acera,
lanzando piedrecitas a las cloacas
como quien lanza ajorcas en el vientre de los muertos.

nunca seré una chica gunst
nunca tendré los zapatos de mil colores,
ni mi nombre lucirá de naranja y cicatrices,
nadie vendrá a fecundar
-con un ojo en zozobra
y otro en exterminio -
el resonar vacío y hueco de mis ovarios.

y la noche,
una vez más,
con sus arrojos y sus protestas
con sus bostezos,
inquieto sueño agostado como llama de una vela:

yo quise poseer una floristería
una floristería pequeña,
cercana,
amante,
una floristería donde reírse y despeinarse
rodeado de nereidas
y de marineros tibios con la entrepierna abultada.

porque amo el sarmiento de todas las inclinaciones,
amo la frágil arteria de los descosidos,
el cinturón oliváceo de tus ojos,
amo los lirios,
los rosales,
un árbol de jade,
la cima de todos los senos,
la risa del vagabundo,
el miedo de las tumbas.

nunca seré una chica gunst,
-la noche como cita -
preciso de la impaciencia
y del abandono,
preciso de la asfixia,
de la exclamación de quien es laureado
con un bello manojo de flores proscritas.

8 ene 2014

las horas despacio - la elegía de los contemplados - la basura del diablo -

 dans les yeux malheureux
- J. M. Menguy -

-I-
podemos detenernos un instante y ver las horas despacio:
un avión rasgando el cielo haciéndolo más amargo,
el despertar de las ciudades invocando a los nuevos artesanos,
los poetas apretándose el cuello con doble nudo,
y este amor que nos hace sonreír como epitafio de la tierra.

-II-

en navidad todos los sátiros sazonan sus impulsos con un ligero salto de carne,
ángeles de la guarda caídos de su propia enfermería,
y así, mutilados, regresan al portal del abandono con un aliento de refugio,
como una ofrenda de oscuridad en el pesebre de su invierno.

la elegía de los contemplados es disculpar sus impulsos sin suscitar burla.
un libro específicamente registrado
por la editorial de sus absurdos.


-III-
podemos detenernos un instante y ver las horas despacio,
justo aquí,
aquí,
en este baño público irreprimible para el fornicio,
con tu rostro reflejado en el espejo como deliciosa tanagra,
con litros de orín derramado en las paredes
y nuestra integridad caída por los suelos.

oh mujer
mereces toda clase de respetos y desprecios,
nacer en el alud de todos los versos,
en las dulces facciones de Safo de Mitilene,
en el impulso carnal de una tierra sin raíces,
porque este espacio que hoy nos ve follar es el centro del universo
y sirve para que tiemblen los tobillos de Pericles

nocturno es el perfume del estropicio
y nocturno los ojos del silencio,
el funeral de la cordura,
los cuerpos abiertos,
y la humedad de tu coño perpetuado en mi aliento.

y este corazón,
este corazón volcando en las entrañas,
como quien arroja al arcén de la vida
la basura del diablo.


George Pratt