7 oct 2013

cuando la noche se viste de cerradura.

la esnifo como si fuera la última cosa que hago y se me crispan los miembros al abrazarla, su pelo esparcido sobre mi pecho son ventanas abiertas donde penetran los vicios y esta hermosa revolución destruyendo todos mis debates internos.
la cama guarda silencio.no existe mayor horror que el horror de separarnos,
ella acaricia mi polla flácida, yo su gran multitud de bestiarios,
insaciables, húmedos, estrechos, mancillando de orgías cada una de mis monstruosidades. su boca arde. por los surcos de mi cerebro entreveo los acontecimientos felices, ella observa la carnicería del amor, la habitación como recinto amurallado que apenas duerme;cuando subterránea se vence,
sueña con una tierra de tonalidades rojizas como respuesta a mi epitafio.

la noche se viste de cerradura mientras respiramos la quietud de las calles hasta el luminoso hervir del horizonte,que se nos muestra, como fantasmagórica realidad de ritmo constante.
la vida lejos de ella resulta una fatalidad, una impostura,un día y otro anunciando sepultura. el horror de un tiempo que respira acuoso y cansino,entonando sus últimos suspiros a base de literatura y poesía.


3 sept 2013

Niños embetunados - Mothman -


Reconozco, 
que la devoción por la carcoma
me desobstruye las sienes,
aun degradándome
el solapar mutado
de la rebelión
de las células
de mi epidermis,
para airearme los desquicios
de las tormenteras,
que nunca llevan a buen puerto

Todo esto,
te lo digo,
aun siendo cansino
por indigesto,
porque es lo que acostumbra a salvar
al nudo de su cojo

El nudo
de esa deconstrucción cobriza,
que rescata tortugas de sus anzuelos,
y abandona a los locos
a la mala suerte de sus trapecios

Una deconstrucción enfermiza
que asfalta las calles y remodela las plazas,
condenando a los ancianos
a la reclusión de sus vergüenzas,
entre las cárceles de sus egos
y con sus dentaduras desacomodadas 

Una deconstrucción siempre rolliza,
que jadea la podredumbre de las corrupciones,
a la sombra de sus símbolos compartidos

Unas manipulaciones educadas
y estéticamente trabajadas,
que protruyen siempre desde el quebrar
de unas identidades parcelarias y embargadas

Porque
siempre son las mismas cosas
las que nos llevan a exterminar
por un pedazo de tierra labrada,
a morir por un peñasco de roca en la frontera,
o por un ideal desquiciado,
o por unos colores pintados sobre una tela

Símbolos
embalsamados
entre el moho de nuestros comienzos
y la vanidad del querer estar

Símbolos obcecados en asesinar futuros,
historias de niños de clases humildes,
que descelebran sus cumpleaños
en los comedores asociales
de nuestras argamasas

Niños embetunados 
de la ciega amoralidad
que recubre nuestras soleras,
que espolonea nuestros salmos valientes,
y que abastece nuestras cenas pudientes,
a la espera
de un solar sobre nuestros ombligos,
sin nuestra duramadre
guareciéndonos las meninges, 
y con una Luna oscura por bandera.



18 ago 2013

armisticio del espejo

amanece otro día que me llevará a donde tú no estás.

ibuprofeno,
silencio,
noches pesadas sobre la espalda
y la soledad
esparciéndose como abominable diáspora.

en un acto de majestuoso error me ofrezco al espejo solicitando una tregua,
un cese de las hostilidades,
un tiempo que me consta existió
y que ahora se oculta tras las arrugas de mi autopsia.

estoy harto de la batalla,
-le digo-
siempre con el corazón sosteniéndome en hambre
y los dientes cavándome zanjas,
si pudieras dar razón de mí,
si pudieras cercar este diálogo lanzado a la conquista de tus ojos.

pero es inútil,
no resulta,
y me echo de menos,
y también echo de menos a ese niño que atraviesa la vida hasta hacerse salvaje,
con los bolsillos girados de lagartijas y sin intención de dosificarse.

el pasado es dentellada que muerde sin clemencia,
pese a ello
me sumerjo en el oscuro navío de mi adolescencia,
escoltado de enemigos,
con el agua hiriente del abandono,

y me veo por fin en el lenguaje de las palabras duras,
en la libertad perfecta de un cuerpo sin proyectos,
en siete hileras de mentiras,
en un robado de vino,
con jesuscristo interrumpiéndome la cena.

tres muchachas se agolpan a mi alrededor para llamarme libertino,
para llevarme a un lugar donde hurgar la belleza
donde el abandono de la piel se muestra como fuerza repentina.

decidme,
vosotras,
mujeres de muelle y desierto,
aún sigue la fiesta en el bosque
gritando desnudez sin cimientos?

vayamos al templo para lamer la leche y la hiel
de lengua de todos los imperfectos
y colisionar el amor
con el precipicio de la vida.

vuelvo el rostro sojuzgado por el tiempo,
mis sesos infectados de carcajadas,
de murallas bajas y temple en los puertos.

esto soy yo:

una masa de carne sin baluartes,
la perfecta impostura en la boca del alquimista,
un futuro testamento
y la esclavitud
que es el verdadero nombre de mi cuerpo.