5 mar. 2012

si alguna vez llego a viejo.

si alguna vez llego a viejo
quiero que sepas que en el reino de lobos enfermos y desnutridos
fumaré mellado y libre
por donde me de la gana.

recostado
sobre el lecho de la guarida,
sentado hechando guardia,
o subiendo una cuesta con la tos atravesándome los tímpanos.

orinaré en los montones de paja que arden por los sentidos
y apestaré a carroña y morphina
antes que tragarme cualquier pastilla
que me haga florecer como antorcha embravecida.

escucharé el transistor horriblemente pegado al oído,
me embadurnaré el lomo de polvo ilógico,
decapitaré cualquier final de tus frases
y me abrazaré a los flamígeros tentáculos de la muerte
con la fuerza y desnudez de la tristeza.

con esta visión que te ofrezco
pensarás que llegar a viejo y olfatearme
podría resultar una catástrofe
nada deseable para estos primaverales campos que hoy se presentan,
pero he viajado tanto por este remolino de mundo
que ahora que acelera la marcha,
el firmamento de esperanza,
es más un golpe en mi hocico que un viento en la espalda.

soy delicado
-como muchos-
ante los viejos recuerdos del humo denso,
que como bastones de hierro
fustigan los músculos tensos
y observo al cachorro que fui
entre una mezcla terrible de advertencia y nostalgia.

incansablemente camina,
desbocado,
con los dientes afilados y la piel canina
hacia la pestilencia.