28 nov. 2013

bajo el paladar de tus gritos

poeta:
agazápate en tu sombra,
en tu hambre,
en la revolución bolchevique de tu sangre.
escupe en tu propio suelo,
méate encima,
en la miseria de tus pantalones,
en la miseria de todas las veces que te alejaste,
en la miseria de todas las veces que te resististe a alejarte,
en la miseria de haber nacido hombre,
necio,
mentiroso,
egocéntrico,
pazguato,
tren de carga y noche,
inmundicia de corral,
encía,
combustión
bicarbonato.
- espacio publicitario:
hoy hacer la revolución
es no llamar a tu madre
esnifar cocaína en bandejas de plata
-transportadas por enanos-
y prender todos los barcos que tiemblan bajo el paladar de tus gritos.
bebe poeta
bebe y sigue triste
como tu oficio
como tus orgasmos
como tu familia
como mi triste oficio
como mis tristes orgasmos
como mi triste
sadomasoquismo 
y luego cierra los puños,
cierra los ojos,
cierra el cuchillo,
cierra los pájaros,
sobretodo los pájaros,
los putos y cansinos pájaros,
y todos los árboles de este planeta,
y el mecánico que te cobró 130 euros por repararte el coche,
y la chica que no te ha mirado en el metro,
y la cirujana herida que siempre cierra en falso
en la noche de todos los disparos.
y el poema
sobretodo el poema
cierra el poema
y túmbate en tu lecho áspero
-con la agonía sardónica y prostituida-
enciende un cigarrillo,
haz con las manos sombras chinescas que reflejen tu media lengua,
y échate a temblar,
como exclamación sordomuda 
o héroe ametrallado a bocajarro.
poeta,
grito,
borracho.
grandísimo hijo de perra
imposible de dominar.

24 nov. 2013

cuando la savia se vende por un puñado de mar

"el mundo entero sin ti es siempre lo mismo.
nada."
- Marie Paradis -
anoxia:
qué insoportable este mundo.
qué insoportable la ausencia de tu carne, el raquitismo de los sexos, los desayunos de alabastro y esta tierra diatomea esparcida por mi cuerpo.
rasgado como mula flaca deambulo soportando los rastrojos de la poda falsa, como un empleado mugriento que labra la escarcha. 
y crecen las sierpes 
y los sueños vendimian atrocidades. 
ahogos agonizantes que me hacen tan cercano como impreciso, 
tan frágil como humano, 
tan terrible como innecesario.

la vid:
sarmientos de soledades se agostan por mis sienes.
pensamientos foráneos
observan brotar tu risa como racimo hermoso de botas manchadas.
y qué nadie me arrebate la embriaguez de este despojo, 
qué nadie hurte el escándalo de todas mis ideas inconexas, 
el mosto de mis testículos,
la ejecución de este silencio
y la pulpa de la uva amarga
paladeando el sabor de la ausencia sangrada.

sabe mejor el vino bajo tu lengua 
que en la más frágil tulipa de un cristal de bohemia.

ahora.

a las seis de la madrugada, 
con las manos moradas de vendimiarte.
cuando en la lonja de mis injertos
la savia se vende por un puñado de mar
y los marineros no son más
que una vasta soledad abandonada.

10 nov. 2013

la plenitud del vacío


el amor,
tan cerca de nosotros,
que por momentos habita la muerte
vistiéndola de estatua en retroceso.

mira esos poetas que escriben para hacerse los vivos,
son la erótica subterránea de unas plañideras en celo,
la equivoca orientación de un estremecimiento,
un florido bosque desierto.

yo sacudo mis legañas y te observo
te observo para que despiertes en mí  y no me sueñes,
para que el incendio de la piel nos perdure sin ornamentos ni salidas de emergencia,
para que el hombre y la mujer que yacen en guarida abierta,
hagan del jadeo intenso,
vaguada reseca y fortín de resistencia.

nada más terrible que no tenerte
nada más terrible que el golpe de un espacio vacío
soy el semejante de tu deseo,
y palidezco cuando la sangre se acumula en mi sexo.

vivimos en los suburbios donde la vergüenza no acude a vernos,
donde las manos son fulanas que manosean el delirio del estremecimiento,
donde el germen del placer brota en suelo yermo,
donde la carne es recreo y el dolor
olivo vencido.

la noche inhala un mezclado temblor de vida ancha
y derramo mis huesos sobre tus brazos,
sin temor a que el destino,
-ese bufón que habita tras la carcajada de los orgasmos-,
caiga sobre mi garganta
como botella repleta de espanto.

cierro los ojos y el pulmón izquierdo respira norte,
el otro,
nicotinoso,
enjuto
y precipitado en arrugas,
enloquece por el humo de un perfecto cigarrillo.

ves estos muros mudos
son criminales de guerra,
puertas cerradas y ventanas sin sueños,
abro las manos para acariciarte el aire
y mi corazón es un polizón lascivo tendido sobre tu playa.

cuánto duele la vida en tu ausencia
qué amargos los días sin el festín de tu carne,
contemplo la callada del mar
y lloro sobre tus huellas
como lluvia de invierno en Jaipur

oh hermosa Nubia,
anegas la saliva de mi boca haciéndome resistencia indefendible,
y he visto al desconocido que  habita en tu interior
y reconozco su desilusión indispensable,
su perfecto robado de mente,
el cuerpo que grita fuego y grita frío,
y la derrota del navío errante,
-intencionadamente hundido-
para que tú lo encuentres.

y este profundo suspiro
este nuevo orgasmo de boca amplia
como desgarro violento
como borbotón de sangre hirviendo que abrasa,
que me siega la carne,
que me sesga traquea.

morir degollado por la desmesura de sus ojos,
en la victoria del placer,
en el fin de las palabras.

2 nov. 2013

ende gut alles gut


como viruela alta
acudes para decirme que nacemos con un pan bajo el brazo;
y no lo resisto más,
sostengo las pruebas y el vestíbulo de la frente baja
nacemos con el esfuerzo de tragarnos la sangre
con el dolor infinito enquistado en la carne,
nacemos alimentados por el calostro de la incertidumbre
y el ardiente murmullo de lo incomprensible

nacemos en un casi muerto que nos cierra los ojos
para que la exclamación del llanto
se nos torne vital
e importante

el dolor:
esa brecha asqueada por la pena,
nos acompaña hasta el grosor de los labios y la boca muerta
no,
ciertamente no nacemos con un pan bajo el brazo
nacemos con el polvoriento trotar del miedo
con las encías sangrando por los estribos,
con los ojos torcidos de velocidad
y rugiendo gemidos por la carrera

y si así fuera
si por un casual de vida ancha,
o de pañal polvoriento de fatiga,
naciéramos con un pan rollizo,
caliente
y espeso,
el paso del tiempo
quebrará la frágil corteza
haciendo de nuestra carne alambre de espino
un lugar sitiado de desiertos,
y nos iremos agostando en ese horno que preside el lamento,
en una masera febril
fermentada por la angustia y el deseo.

no amar para vivir y vivir para amar lamentando

me tiendo en el suelo y descanso,
un instante de ojos entornados,
una tregua de lecho carnal que profana mi cerebro,
y me sorprendo braceando en un mar de inquietudes
lleno de pesadillas que no comprendo

a qué distancia se encuentra mi línea de flotabilidad?
cuántas ballenas muertas para tan poco aceite
y cera de semen?

el sol se acerca y la noche
es una lámpara agotada que se consume en la claridad del día,
un nuevo día de espanto
de miedos y silencios
de cuarto y medio de felicidad quemada

hoy soñaré con dormirte en la pradera de mi mar
entre un surco de cebada y trigo

y en un horno inquieto de sal,
coceré el pan,
para el brazo que ya no tengo.

24 oct. 2013

jolgorio y enloquecimiento


-mi corazón es una ramera que obra en la oscuridad-
L.M.Panero.


a la umbría supliqué
aparear un compuesto de placer en mis pupilas,
y en la ambrosía de tus pechos y el hundimiento de tu carne
la ardentía y la miseria sollozaron por mis piernas.

me conquistaste con uno de tus ojos
con el otro,
-  dejado, libre y fecundo-
desarbolaste las velas de las falsas alabanzas

hoy todas las ínsulas son atacamas,
porque llegaste surcando en desierto el pulso de mis cuchillos,
la quilla de mis labios,
el óbolo de mis palabras.

dame tu cuerpo mujer que yace entre perros,
y de su masa intestinal haré el escape de la nausea
un estrépito placer de gemidos y alfileres
un rugido
la boca de la jarra derramándose en el umbral de tu garganta

komm her detente en mi cuerpo,
sacude  tu cabeza y el espanto
en esta noche indomable donde el combate del placer usurpa
el enfangado púlpito del vaticano.

y si languidece mi sexo
aprieta y llámame instalado o llámame imprudencia
egoísmo,
mordedura,
caída de locura sexual
en las puertas de tu psiquiátrico entreabiertas

llegados a este punto
si la falta de erección es un absurdo,
llenarás de limaduras mi sangre,
y colmarás mi corazón
de tetrahidrocannabinol andante
cristal y tiros de lengua
pastillas azules antioxidantes.

gute reise nereida,
en tu jolgorio y enloquecimiento
úsame sin cuartel,
y humilla hasta el frío núcleo de mis huesos.

pobre,
máximo,
e imprudente,
igualmente moriré
y un muerto se pone tieso enseguida.




ilustración: Le Chatnoir
Petit format II - tinta china sobre lámina de Cason 22x16

7 oct. 2013

cuando la noche se viste de cerradura.

la esnifo como si fuera la última cosa que hago y se me crispan los miembros al abrazarla, su pelo esparcido sobre mi pecho son ventanas abiertas donde penetran los vicios y esta hermosa revolución destruyendo todos mis debates internos.
la cama guarda silencio.no existe mayor horror que el horror de separarnos,
ella acaricia mi polla flácida, yo su gran multitud de bestiarios,
insaciables, húmedos, estrechos, mancillando de orgías cada una de mis monstruosidades. su boca arde. por los surcos de mi cerebro entreveo los acontecimientos felices, ella observa la carnicería del amor, la habitación como recinto amurallado que apenas duerme;cuando subterránea se vence,
sueña con una tierra de tonalidades rojizas como respuesta a mi epitafio.

la noche se viste de cerradura mientras respiramos la quietud de las calles hasta el luminoso hervir del horizonte,que se nos muestra, como fantasmagórica realidad de ritmo constante.
la vida lejos de ella resulta una fatalidad, una impostura,un día y otro anunciando sepultura. el horror de un tiempo que respira acuoso y cansino,entonando sus últimos suspiros a base de literatura y poesía.


3 sept. 2013

Niños embetunados - Mothman -


Reconozco, 
que la devoción por la carcoma
me desobstruye las sienes,
aun degradándome
el solapar mutado
de la rebelión
de las células
de mi epidermis,
para airearme los desquicios
de las tormenteras,
que nunca llevan a buen puerto

Todo esto,
te lo digo,
aun siendo cansino
por indigesto,
porque es lo que acostumbra a salvar
al nudo de su cojo

El nudo
de esa deconstrucción cobriza,
que rescata tortugas de sus anzuelos,
y abandona a los locos
a la mala suerte de sus trapecios

Una deconstrucción enfermiza
que asfalta las calles y remodela las plazas,
condenando a los ancianos
a la reclusión de sus vergüenzas,
entre las cárceles de sus egos
y con sus dentaduras desacomodadas 

Una deconstrucción siempre rolliza,
que jadea la podredumbre de las corrupciones,
a la sombra de sus símbolos compartidos

Unas manipulaciones educadas
y estéticamente trabajadas,
que protruyen siempre desde el quebrar
de unas identidades parcelarias y embargadas

Porque
siempre son las mismas cosas
las que nos llevan a exterminar
por un pedazo de tierra labrada,
a morir por un peñasco de roca en la frontera,
o por un ideal desquiciado,
o por unos colores pintados sobre una tela

Símbolos
embalsamados
entre el moho de nuestros comienzos
y la vanidad del querer estar

Símbolos obcecados en asesinar futuros,
historias de niños de clases humildes,
que descelebran sus cumpleaños
en los comedores asociales
de nuestras argamasas

Niños embetunados 
de la ciega amoralidad
que recubre nuestras soleras,
que espolonea nuestros salmos valientes,
y que abastece nuestras cenas pudientes,
a la espera
de un solar sobre nuestros ombligos,
sin nuestra duramadre
guareciéndonos las meninges, 
y con una Luna oscura por bandera.



18 ago. 2013

armisticio del espejo

amanece otro día que me llevará a donde tú no estás.

ibuprofeno,
silencio,
noches pesadas sobre la espalda
y la soledad
esparciéndose como abominable diáspora.

en un acto de majestuoso error me ofrezco al espejo solicitando una tregua,
un cese de las hostilidades,
un tiempo que me consta existió
y que ahora se oculta tras las arrugas de mi autopsia.

estoy harto de la batalla,
-le digo-
siempre con el corazón sosteniéndome en hambre
y los dientes cavándome zanjas,
si pudieras dar razón de mí,
si pudieras cercar este diálogo lanzado a la conquista de tus ojos.

pero es inútil,
no resulta,
y me echo de menos,
y también echo de menos a ese niño que atraviesa la vida hasta hacerse salvaje,
con los bolsillos girados de lagartijas y sin intención de dosificarse.

el pasado es dentellada que muerde sin clemencia,
pese a ello
me sumerjo en el oscuro navío de mi adolescencia,
escoltado de enemigos,
con el agua hiriente del abandono,

y me veo por fin en el lenguaje de las palabras duras,
en la libertad perfecta de un cuerpo sin proyectos,
en siete hileras de mentiras,
en un robado de vino,
con jesuscristo interrumpiéndome la cena.

tres muchachas se agolpan a mi alrededor para llamarme libertino,
para llevarme a un lugar donde hurgar la belleza
donde el abandono de la piel se muestra como fuerza repentina.

decidme,
vosotras,
mujeres de muelle y desierto,
aún sigue la fiesta en el bosque
gritando desnudez sin cimientos?

vayamos al templo para lamer la leche y la hiel
de lengua de todos los imperfectos
y colisionar el amor
con el precipicio de la vida.

vuelvo el rostro sojuzgado por el tiempo,
mis sesos infectados de carcajadas,
de murallas bajas y temple en los puertos.

esto soy yo:

una masa de carne sin baluartes,
la perfecta impostura en la boca del alquimista,
un futuro testamento
y la esclavitud
que es el verdadero nombre de mi cuerpo.


29 jul. 2013

noche en el puerto.

anclado en la ribera de tus ojos
te abrazo y tejo velámenes por tus costuras,
placer que zozobra de tus labios hasta la más tórrida de las islas que he engullido
embarrancados de amor tu pecho es un lamento que adquiere la embriaguez
de una puta ofensiva y vagabunda.

y me corresponde este cordón de gemidos
y la intensidad de la grieta y los bocados,
ahora
que la luz muda y los limites cambian de oficio
hacia lo infinito y lo ilimitado.

y esta tormenta, 
tempestad de gemidos,
y el impaciente vendaval
que despierta embravecido por el vicio.

empapados lloveremos ciudad
sin ocultar nuestros cuerpos que caminan,
y llegaremos al puerto donde el esternón se ancla a la muerte
y los hombres habitan la saliva de la vulnerabilidad

dinos viejo embarcadero,
tú que encierras historia y precipicios,
dónde el astillero de tus suspiros,
dónde los niños distintos

partimos hacia tus redes trayendo el oxígeno,
el humo bello de nuestras heridas,
con lo más sórdido de nuestros huesos
con la libertad del niño que se sabe vencido.

y nos acusas huérfanos y desnutridos,
hijos del placer desprovistos de olvido,
que resisten a cubrirse de mesura
y de yodo las bocas y vendaje las lenguas

escrupulosa garganta de acero,
vieja madera,
desembarcamos en tu innoble noche
con la pasión del estremecimiento

álzate desnudo frente a la vida
y muéstranos la intensidad de tu vientre:

no esperamos más de ti
que tú mismo.

10 jul. 2013

y el amor.


llevo inyectados tus ojos en mi sangre.

y el combate de los pobres.

 y el pan del desahogo.

y el amor.


28 jun. 2013

colguemos a la gioconda en mitad del desierto de Atacama

"El poema es una puta inexperta que te deja los genitales como dos cascabeles.
 La poesía entra a pelo y es gratuita: asume los riesgos"
-Jota-

plágiame con lentitud
ahora que la muchedumbre es un tumulto de protestas
y hazlo con el entusiasmo de un pueblo que grita libertad
o con la agitación majestuosa de la piel
enarbolada de banderas salvajes.

plágiame y hazte triunfo,
o fastidio de bestia que cae por su propio peso
desde lo más abrupto del acantilado.

por si no lo sabes
- que lo sabes-
existen viejos carceleros con nombres y apellidos,
celadores de golpes y yoismos
que encadenan el aire de la poesía
cuando lo único que hacen es ahogar al poema.

perros lastimeros de puertas traseras
que eleváis los huesos de los muertos
mientras mordéis
-lastimosamente-
la copia de vuestros poemas,
escuchadme,
uno escribe por falta de aire,
porque se muere,
y no hay que esperar que luego vengan
a felicitarte por lo bien que respiras
o por lo mucho que apesta tu muerte.

pero tú
chacal de mi desierto,
habitación que no habitas,
reverso de mi suerte,
tú,
yugo de brazos caídos,
buey sempiterno dispuesto a inclinarte,
roba y asesina,
roba todo lo que escribo
y hazme pálida ruina,
aire de colina elevada,
trémulo aullido de espiga.

un líquido pervertido que darme de beber
un bolsillo perforado,
una bancal de sexo y drogas,
-cuantas más mejor-,
y hazme el regalo del embalsamador
maquillándome el rostro de pureza:

verás como luego
de madrugada
te muero sin esfuerzo.


15 jun. 2013

Un hemisferio en una cabellera -Charles Baudelaire-

Déjame respirar mucho tiempo, mucho tiempo, el olor de tus cabellos, sumergir en ellos mi rostro como un hombre sediento en el agua de un manantial, y agitarlos con mi mano como un pañuelo fragante, para sacudir los recuerdos del aire.

Si pudieras saber todo lo que veo, todo lo que siento, todo lo que oigo en tus cabellos.

Mi alma viaja por el perfume como el alma de otros hombres por la música.

Tus cabellos contiene todo un sueño pleno de velámenes y de arboladuras; contienen grandes mares cuyos monzones me arrastran hacia climas deliciosos, donde el espacio es más azul y más profundo, donde la atmósfera está perfumada por los frutos, el follaje y la piel humana.

En el océano de tu cabellera entreveo un puerto donde pululan cantos melancólicos, hombres vigorosos de todas las naciones y navíos de todas las formas que recortan sus arquitecturas finas y complicadas sobre un cielo inmenso en el que reposa el calor sempiterno.

En las caricias de tu cabellera, vuelvo a encontrar las languideces de las largas horas pasadas en un diván, en el camarote de un hermoso navío, mecidas por el balanceo imperceptible del puerto, entre macetas de flores y botijos refrescantes.

En el ardiente lar de tu cabellera, respiro el olor de tabaco mezclado por el opio y el azúcar; en la noche de tu cabellera, veo resplandecer el infinito del azul tropical; en las orillas de tu cabellera me embriago con fragancias en las que se mezclan el alquitrán, el almizcle y el aceite de coco.

Déjame morder mucho tiempo tus trenzas fuertes y negras. Cuando mordisqueo tus cabellos elásticos y rebeldes, me parece que como recuerdos.

9 jun. 2013

en tu desierto que dices andar solo, también ardo yo.


luego,
cargaré con toda esa tierra que me llevará a donde tú no estas.

y con la meteorológica tristeza
y con las noches de ausencias sin coartada,
cargaré con todo eso y más,
pero no esta noche,
ni ahora,
no en esta profunda y elaborada soledad
que pierdo al escuchar
al insoportable Xoel López cantar sin una maldita piedra que lanzarle a la cabeza.
no cabe duda.
mañana será exactamente mañana,
como a mí me gusta,
con la muerte a menos de veinte años de mí.
tengo el deber de los jamases
y los dientes mordiéndome los nunca,
pero tú seguirás sin escribirme,
y yo volveré a ese hospital.
y así,
enfermados de costuras
y con la carne almohadillada de distancias,
diremos que vamos sanando.

30 may. 2013

la cama - Carolina Badia -

Hoy es la última vez que nos vemos. Esta es nuestra última sesión doctor. En cuanto se agote el minuto cincuenta y nueve saldré por esa puerta y mi trasero le contoneará un adiós definitivo.

No, no me mire con cara de hastío condescendiente doctor, no es un arrebato, no es una crisis, es la lucidez que proporciona el haber mandado al carajo sus pastillas.

Ese cóctel de colores que alienaba mis ideas, mis inquietudes, mis miedos, mis decisiones. Que las ponía cara la pared como quien castiga a un niño por haber saltado en la cama, por haber arrugado las sabanas, desalineado los cojines, formado ovillos gigantes con la colcha y cuevas imaginarias con los adornativos almohadones de plumas. Castigar el desestirado de las tensas telas que se mantienen justo al límite del punto de rotura. Ese punto donde todo es liso, de un horizontalidad irrefutable, de una llanidad sobrecogedoramente plana. Ese tensado de fibras que permiten hacer rebotar una moneda en su centro sin causar ningún ruido ni formar huella.

Se acabó doctor, yo quiero usar la cama, revolverla, dormir de través, que me cuelguen las patas por lo ancho, rodar como una croqueta en sartén hirviendo hasta caer sobre la alfombra, lanzarme de espaldas sobre los cojines, revolcarme entre los almohadones, reseguir las manchas inlavables de los centros donde se alojan los cuerpos, acurrucarme en un ovillo desordenado de telas cálidas. Levantarme y volver, al caer el sueño sobre mis ojos, y reencontrarme con el desorden de una vida explicada en arrugas, bultos y puntas desmetidas de sus bordes.

Sí doctor, se acabó el medicarme, se acabó el repiqueteo de su bondacidad de plástico sobre mi mente, de su maldacidad de pacotilla hurgando con morbosidad en mis fantasías para luego condenarlas con asqueado desdén. No voy a sucumbir de nuevo a su empecinamiento de mantenerme dentro de un malsano confort gris de asentimientos, aceptaciones y sumisión civilizada.

Se acabó tragar su mierda tibia doctor, y se acabó porque por fin tengo un motivo.

Si doctor, tengo un motivo. Este se reveló en un momentum catártico, justo cuando la última de sus adormideras de farmacia perdía efecto y mi mente reventaba candados.

Y mi querido doctor, mi queridísimo doctor, es asombroso lo liberador que es encontrar un motivo, rotundo, puro, simple, sencillo y claro. Que sublime! incluso Dios hubiera llorado de envidia si hubiera existido.

Porque doctor ¿Se ha percatado de que los humanos necesitamos cien motivos más dos para querer seguir viviendo al despertar y solo uno por el que morir al acostarnos y así poder dormir?

¿Ha encontrado su motivo doctor o sigue sin conciliar el sueño por las noches? ¿Sigue su cama cruelmente libre de arrugas, doctor?

29 may. 2013

los arrancados -Javier Velaza-

para Jorge Javier Molina,
en agradecimiento a todas estas noches de poesía y amistad.
horrible es conocer la verdad
-Carlos Bousoño-
por fin he conquistado una certeza:
somos los arrancados.
sabed que aquí la traigo,
encadenada,
para que no se escape,
temerosa de sí
igual que el asesino a quien aterra su crimen inminente,
más trémula que virgen,
desnuda al abrirse la puerta que celaba su pecado.
he venido a ofrecérosla
limpia y hermosa como calavera,
aunque no se me oculta qué final les aguarda
a quienes infringieron las leyes del silencio.
pero tijera es que me horada los ojos,
un tizón que las linfas calcina,
una metralla estallando en mi carne
y es preciso revelarla ahora
o nunca.
escuchad,
y que luego me taje la segur de la peor justicia,
o agarroten los hierros del odio mi garganta.
somos los arrancados.
un tirón seco y cruel nos decuajó un mal día
y fuimos arrojados sobre un terreno estéril
en tiempo de barbecho.
eso es todo.
lo saben las piedras - y lo callan-
los ríos -que lo ahogan-
el silencio - y lo grita con sus bocas de muro-
eso es todo,
os lo digo.
somos los arrancados.
¿quién tiró de nosotros y por qué?
¿qué retoños quiso privilegiar, rasgándonos de cuajo?
¿qué atrocidad de poda fue aquella,
y en que estío brutal se practicó?
¿ o es que fue un huracán nada más?
¿ o un seísmo inanimado el culpable?
¿ o fue nada y somos arrancados sin un arrancamiento, un efecto sin causa?
somos los arrancados,
y esta es la única certeza.
el muñón del desgarro no cicatriza nunca
y a menudo sentimos como si nos faltase un miembro
y un vacío
como de encía huérfana.
y así
nos afanamos en ensayar junturas con otros arrancados,
por si acaso ellos fueran de quienes nos truncaron.
los abrazamos fuerte
y nos probamos besos con ellos,
por si acaso fueran ellos
y aún posible un nuevo injerto,
reincidimos en todas las formas de la cópula
por si acaso ellos fueran.
pero nunca son ellos.
de nada sirve andar buscando en la espesura
para recomponer la planta inexistente,
de nada esta fatiga de aparear rastrojos.
somos los arrancados.
no tenemos raíz;
por más que nos hinquemos en diferentes humus,
ninguno nos ahíja,
porque somos sin tierra,
porque lo erradicado
carece de plantío.
somos los arrancados.
no nos esqueja nadie,
no vienen a regarnos.
duramos lo que dura la sabia insuficiente
que ya no regenera un mineral nutricio.
nos vamos agostando,
sin trasplante posible,
y un simún desabrido
nos marchita
y trasforma en resecos sarmientos,
que una tierra baldía,
finalmente,
sepulta.
y eso es todo
para los arrancados.
eso es todo.
un futuro de lignito esparcido
en estratos inútiles.
es ésta la certeza.
que las piedras oigan que lo sabemos,
que torture a los ríos,
el crujido coral de nuestros tallos,
que no quede un silencio que nos repute cómplices.
por eso
ahora
gritad,
gritad conmigo:
somos los arrancados¡
fuerte,
mucho más fuerte.
somos los arrancados¡
sí,
los arrancados.


20 may. 2013

el banquete del nocturno

abandona la soledad,
ordeña la tristeza y bebe del funeral de los hombres,
haz de la amistad un inmenso interrogante
y transita por las jornadas del pesar
como un ganado trashumante

cuando escuches el lamento del mar,
el lento crujir de los barcos,
habrá llegado el momento de arrancarle los ojos a tu nombre,
colocarlos frente al espejo
y gritarte paria
o gritarte libertad.

verás como todo se suaviza,
como todo es un acorde perfecto
para el instrumento musical del banquete del nocturno

recuerda la vejez cuando visites mi tumba
la dulce ablación del precipicio
y ama todo lo que has vivido
tanto como odias lo que escribes.

haz de tu fatiga hojas secas,
una vida que se dobla sobre un cuerpo usado,
una mujer desnuda que amontona palabras como hogar
un hogar donde nunca hace frío
y donde nunca falta el fuego

y si me compras la tristeza
yo te entrego mi alegría en balde,
y si violas mi recuerdo
te llevaré a un lugar donde se reivindica la esperanza

convendrás amor,
que esta vida zurce jirones de tristeza amontonados en el desván de lo maltrecho
y convendrás
que en un golpe de desprecio,
uno adquiera costumbres de viejo chaqué
o de camisa desmembrada por historias y ruinas

ninguna prenda merece desprecio,
pero el desgarro impulsa a escribir desde lo hondo
donde todo se muestra sin normas
por eso he desenterrado mi  risa ridícula,
el tartamudeo de la piel,
y esta fuerte arritmia cercada por el fuego

me dilato como el patio de un colegio
y todo tiembla:

tiembla la tierra y el caos de mi cuerpo,
mi braza de mar y la oscura alcoba del farero.

una barcaza en mitad del arenal
un puerto con los párpados abiertos,
un delirio de vida suspendido en alta mar,
y esta pasión zozobrando por tu cuerpo
liturgias de ternura.


15 may. 2013

race horse -Jorge Galán-

Y mira tú,
muchacha,
de quién viniste a enamorarte,
a quién viniste a amar para toda la vida,
a quién decidiste no olvidar:
es un caballo de carreras,
ese muchacho es un caballo de carreras
y corre siempre junto a la barda colmada por espinos
y sus músculos inflamados siempre a punto de reventarse.

¿Quién lo conduce?
Sus estribos son ríos a los cuales muerde para intentar romper.
Sus ojos ven un horizonte de fuego al que no puede dejar de dirigirse.
Sus cascos son de un cristal incorruptible que aniquila a la piedra.
Su crin es el viento azotado por el relámpago.

Una tormenta tiene donde debió tener un breve corazón,
una tormenta a la cual teme incluso el invierno mismo.
Su imaginación es la misma que la de la montaña
y la del grito que corta el silencio de la montaña desolada.

No es de fiar.
¿Quién confiaría su alma a una tormenta?
¿Quién brindaría su piel al cuchillo de fuego
o su voz al silencio de la flauta quebrada por el odio?

Y mira tú,
muchacha dulce,
te abriste como un cofre
lleno de perlas que parecían brotar de la luz misma
y él ni siquiera pudo notarlo,
él es un caballo de carreras
y no le importa ni la ciudad
ni el camino que lleva a la ciudad
ni las joyas
ni un cuello lleno de joyas
ni un cofre lleno de joyas,
solo le importa el bosque
 y el campo abierto
y la playa interminable
pero sobre todo la pista,
esa pista de grama, arena y piedra,
y mira tú
de quién viniste a enamorarte
a quién quisiste guardar en ti como un corazón nuevo
a quién quisiste abrazar hasta perder los brazos
a quién quisiste mirar hasta cerrar tanto los ojos
que no consigues ya mirar la dicha.

Mira tú,
muchacha linda,
a quién quisiste amar,
a un obstinado caballo de carreras
cuya pista es el mundo.



11 may. 2013

els versos de la prostituta -Albert Guiu-

la palabra misma es un reflejo de la prostitución.
-Andreu Carranza-
así pues son los poetas
las viejas prostitutas de la historia.
-José Agustín Goytisolo-


Sóc puta i ploro
el silenci brut de la professió,
inmigrant i anyoro
unes trenes que em van tallar
mare,
i lamento una llunyania
que té el gust de mil sospirs.
I tot junt,
tal vegada,
em fa poeta,
o si més no,
poesía.
Soy puta y lloro
el silencio sucio de la profesión,
inmigrante y añoro
unas trenzas que me cortaron
madre,
y lamento una lejanía
que tiene el sabor de mil suspiros.
Y todo junto,
tal vez,
me hace poeta,
o si más no,
poesía. 
***
Al.lèrgica a les ruïnes brutes
d'aquest paisatge maleït
on ofereixo carícies avinagrades
i cau la borsa de la falda
a la gravetat dels excessos venuts.
Escupo ferides majúscules
als ulls de la matinada
i endevino
que sols sóc somnis trencats
a l'espill esmicolat pels corbs
que em sobrevolen
a cada alenada d'alcohol.
Alérgica a las ruinas sucias
de este paisaje maldito
donde ofrezco caricias avinagradas
y cae la bolsa de la falda
en la gravedad de los excesos vendidos.
Escupo heridas mayúsculas
a los ojos de la madrugada
y adivino
que sólo soy sueños rotos
en el espejo desmenuzado por los cuervos
que me sobrevuelan
en cada aliento de alcohol.
***
L'habitació és un cim borrascós
on una allau es desprén sobre mi
amb la força que dóna un amant febril
a aquell que fuig amb el temps comptat
de la caverna dels solitaris.
Rera
la tempesta d'esbufecs aliens;
em netejo les mans i el rostre
davant el mirall,
i les restres de mi
al bidet.
La habitación es una cima borrascosa
donde un alud se desprende sobre mí
con la fuerza que da un amante febril
a aquel que huye con el tiempo contado
de la caverna de los solitarios.
Detrás
la tempestad de resoplos ajenos;
me limpio las manos y el rostro
frente al espejo,
y los restos de mí
en el bidé
***
 Les arenes humides del sorral
semblen una catifa de benvinguda
per les onades reials.
Amb les mans banyades de platja
miro mes enllà dels secrets del mar,
a l'invisible espai on els pescadors
somien veus de sirenes
i xarxes carregades de peixos platejats.
Quan les baves del mon em grapeigin,
a la penitencia de cada vesprada,
envejaré les aventures dels pescadors
i em confondré
en l'agonia dels peixos.
Las arenas húmedas del arenal
parecen una alfombra de bienvenida
por las olas reales.

Con las manos bañadas de playa
miro más allá de los secretos del mar,
en el invisible espacio donde los pescadores
sueñan voces de sirenas
y redes cargadas de peces plateados.
Cuando las babas del mundo me manoseen,
en la penitencia de cada atardecer,
envidiaré las aventuras de los pescadores
y me confundiré
en la agonía de los peces.
***
Noto uns dits que acaricien les meves natges,
m'alegro des del meu ofici de contactes esporàdics
mentre una foto en blanc i negre plora
llàgrimes de palmeres llunyanes.
Em giro i esbosso una presentació
de pergamí de gala amb un nom de guerra.
Apropo la boca a la seva galta,
que es terra erma,
i escolto el tormens que el persegueixen.
La seva humanitat ferida per una civilització
que no li ofereix les abraçades que requereix.
Endevino que és un bon home
que salta sobre els obstacles de la timidesa
habitant aquest lloc de bohèmies
on coixegen moixons
que perderen les alas a la tardor.
A aquest
li beso la candidesa que em desperta
i l'estimo
mestre reposem despollats.
Noto unos dedos que acarician mis nalgas,
me alegro desde mi oficio de contactos esporádicos
mientras una foto en blanco y negro llora
lágrimas de palmeras lejanas.
Me giro y esbozo una presentación
de pergamino de gala con nombre de guerra.
Acerco la boca a su mejilla
que es tierra yerma,
y escucho los tormentos que le persiguen.
Su humanidad herida por una civilización
que no le ofrece los abrazos que requiere.
Adivino que es un buen hombre
que salta sobre los obstáculos de la timidez
habitando este lugar de bohemias
donde cojean pájaros
que perdieron las alas en el otoño.
A este
le beso la candidez que me despierta
y lo quiero
mientras reposamos desnudos.

7 may. 2013

mezcaloteca y Juan Castaño

hay momentos en los que no puedes volver atrás; este es uno de ellos.
bebo mezcal y escribo,
el mezcal es de los pocos licores que soporto,
me gusta porque sabe a tierra y raíz,
no como el tequila,
ese falso boceto de amargura que sabe a raquitismo
el raquitismo es más frecuente en los niños alimentados artificialmente
que en los alimentados a pecho. algo parecido sucede con el tequila.
en cambio el mezcal escribe en tu interior,
es un fuego que se respira del infierno,
te dilata las arterias como el vientre de un pez muerto
trota en tu cerebro
hasta que resulta imposible dar una descripción en profundidad
de lo que pretendes contar o escribir.
así que ya sabéis poetas, no hay que leer más y escribir menos,
hay que beber mezcal. esta es la certeza.
el caso es que hace unos días
charlaba con Juan Castaño
sobre cuantos dedos caben dentro de una oreja
y fue entonces
-en mitad de un sufrimiento personal-
cuando me preguntó qué era para mí la poesía.
le dije -más hombre que bestia-
que la poesía es un imán de emociones
que te conduce a la imaginación y a la reflexión.
menuda gilipollez¡
se lo dije igual que un indeseable,
un pazgüato de enciclopedia enrollada,
un profesor de solar sacudido por el vendaval de la torpeza
en realidad quería decir
que la poesía te tiene que robar hasta el nombre,
luego,
si resulta que el poema es horrible tampoco importa mucho
y menos importa si tampoco aspira a la jodida reflexión
o al puto delirio del reconocimiento.
el poema es la única arma que disponemos para defender la esperanza
es sombra que de aquelarre,
un anciano de párpados vivos,
un niño en edad de destruirse,
un esfuerzo inútil,
la escisión entre lo despierto y lo dormido.
todo lo que escribe un hombre
y no cabe en su interior,
en un folio dejado por la mano de Dios
un folio creado a imagen y semejanza de los poetas.
eso quería decirle.

23 abr. 2013

Permítanme ser un hombre




hay días que la vida - esa maravillosa confusión que siempre aprieta el acelerador más de la cuenta- se detiene por unos instantes frente a ti y te sonríe.
hoy, afortunadamente, se ha detenido del brazo de estos hermosos locos llenos de amor y poesía.
muchísimas gracias a todos.


7 abr. 2013

dos poemas de Martha Asunción Alonso

Los perros
 
Estoy llena de perros.
Tienen grandes cabezas
y cabezas oscuras,
todas llenas de dientes.
 
Estoy llena de perros,
preñada hasta las cejas de perros con cadenas,
pero no me dan miedo.
 
Soy hectáreas y hectáreas
de docilidad para la espuma contagiosa.
 
Y me retumban.
 
Un océano de perros mariachis de perfil
ladrándole a la luna,
aquí en mi útero.
 
Yo les grito: SIT¡
Y ellos ladran peor
porque tal vez les va la muerte en ello.
 
Le ladran a la luna,
pero la luna sana
está escribiéndose por el otro hemisferio del dolor.
 
Luego les grito: Lorca¡
Pero no. Tampoco.
Ladra que te ladra.
 
Y me miran
con los ojos tapados por la rabia,
como diciéndome: es la sangre.
 
Como diciéndome:
quiérenos,
o te muerdo.
 
***
 
Plegaria para la estación de ciclones
 
Me dijeron:
de alguna forma Dios sangra en todas las tormentas.
Y a su carne le rezo,
a las palmas broncíneas
de su dolor les rezo,
porque toda oración es un complejo de poema,
porque todo poema
es un cuerpo desnudo
y un hechizo
y la magia es el nombre de pila del Señor.
No importa cuál de todos.
Las cóleras de todos los dioses se parecen.
 
Me dijeron:
no importa que tu dolor sea invisible,
también para los celtas negros de corazón
habrá un hueco en el arca de Noé.
Y me pasaré agosto
rezándole a los cuellos mancos de las jirafas,
nubes como palmeras.
Quisimos abrazarnos igual que sus raíces,
pero la luna salió de su volcán
y nos jugó una mala fábula,
tenía un zorro dentro
y no soltaba el cáncer de la fruta de los látigos.
 
Yo le rezo a los látigos,
la sangre de los látigos
y la leche de coco en los látigos
de amamantar panteras.
 
Yo le rezo a la lava.
 
Yo le rezo al café.
 
Yo le rezo a las aspas milagrosas de los ventiladores sin precio
de los bazares árabes de Basse-Terre.
 
Yo les rezo a la lima
y a los borrachos de los embarcaderos,
que con una sola mirada
adivinan cuantos besos con lengua has dado en tu vida
y cuántas veces cerraste los ojos para darlos,
cuántas monedas te enferman todavía los bolsillos.
 
Yo le rezo a las olas con tiburón
y a las cucarachas
y a Vishnú.
 
Me dijeron:
puedes tener miedo. Rézale al miedo.
 
Y eso hago. En la noche,
inundada de rodillas,
voy rezando mi vida
en Duracell,
que es un santo
y el nuevo criollo de los blancos con padres superhéroes barbudos,
padres que daban rabia
y están lejos
y a quien pedir perdón
y conocer
y amar
antes de no morir.
 
 

31 mar. 2013

las habitaciones del invierno

hay habitaciones que son invierno,
camas como opiáceos 
que con el paso del tiempo 
amansan olas de fuego,
analgésicas estancias de algodón y vendas paliativas,
donde el amor no tiembla más de la cuenta
y la pasión es yodo elaborado con morphina.

estancias que detesto como detesto cualquier tipo de continencia,
cuerpos insatisfechos que privan de la lluvia con su horrible cautiverio,
corrientes inanimadas donde la carne no combustiona
ni se desparrama.

sondear el fondo en un incendio provocado que reviente las ampollas a mordiscos
y dar muerte contra el suelo
-o contra el abismo-
hasta que los dioses purguen la negligencia del remanso
y la tibia comparsa del amor edulcorado.

hundir dientes en la carne embriagada de rugidos,
-estrepitosamente vivos-
porque hubo un tiempo donde amar era libre y no un esclavo formulismo,
un tiempo donde hombres y mujeres acostumbrados a la caza
alumbraban con luz extraordinariamente lasciva
hasta la última de las cuevas más profundas
un tiempo
donde las fauces impedían soltar presa y el placer florecía como la mejor de las miserias,
un tiempo
donde los orgasmos goteaban por el suelo
y la obscenidad era un dedo que llegaba al fin del mundo:

como un amigo secular,
un sonriente,
un embriagado satisfecho
bebiendo de todas las tabernas y burdeles de tu cuerpo.




21 mar. 2013

nueve céntimos de euro


mira
hay combates que tenemos perdidos de antemano:
te lo digo y una necrosis personal
se filtra como lluvia empapando mis escombros,
y pese a ello,
no debemos arrojar la toalla,
pues también sobre la lona se aprende a bailar
a golpes extremos y batiéndonos con saña.

cuando suene el gong
-como una orquesta de relámpagos-,
la sangre se agolpará por tus sienes.
es la bella septicemia,
el desfile de todos los latidos subterráneos,
una tribu de bastardos
que se arrastra hasta tu náusea más profunda.

a merced del oponente
cada grito de libertad omite una advertencia,
a merced del oponente
cada golpe de dolor nos abraza y oxigena.

noqueados sí,
pero por la fuerza y la belleza de un poema
nacido a golpe de laringe,
o en las entrañas más profundas de los barrios de uno mismo.

poemas que no olvidan
que en las casas más limpias
se encuentra la gente más sucia,
o que en nuestra choza mugrienta
el taxímetro de la tristeza
siempre marca más de la cuenta

pero hoy,
amor mío,
al vaciarme los bolsillos
he encontrado nueve céntimos de euro.

y un poema.

no soy de amañarme los combates,
ni de codearme con poetas atildados,
así que bien mirado,
esto es todo lo que tengo:

una fortuna
para un mundo tan precario de ilusiones.



3 mar. 2013

los escalones de la miseria

podemos ensayar el desentierro de nuestro tiempo
y que nos persiga el poema hasta asesinarnos a pedradas
a fin de cuentas somos él,
y él
es más nuestro que el desprecio.

recorreríamos así todos los espacios incrustados del cerebro:
las balas de la niebla y la distancia,
el puñal  furioso de largo recorrido,
las noches donde alimentar los horrores
sitiados entre amargos aullidos proferidos al vacío.

todos los escritores verdaderos se muestran unánimes ante este hecho:
el poema debe matarnos,
o tal vez no,
pero sabemos que en medio de nuestras desgracias
siempre habrá besos de sardinas y playas donde encender la noche,
fogatas que aún arden sobre las rocas
mientras nuestros ojos se estrellan contra los escollos
sin que nadie vea pasar nuestro dolor
sin socorro alguno,
sin salvavidas que nos lleve hasta la orilla.

sucumbir a lomos del recuerdo
horriblemente maltratados por el salitre y la amargura,
hasta arriba de opio,
como un orgasmo veleidoso.

en medio de nuestras grandezas
-o de nuestros desesperos-,
siempre habrá recuerdos tristes,
o recuerdos bellos,
escalones de miseria que nos conduzcan a costas desiertas,
costas que muerden el labio
y después el pecho.

algunos pesan como yugo en el cuello de los bueyes,
otros resplandecen con la furia de un cielo abierto,
fresco,
extraordinariamente vivo y corpulento.

y nos acodamos tras el ventanal de nuestras sienes
para verlos pasar y recogerlos,
refrescarlos,
devolverlos a la vida,
bañarlos en sudor frío
mientras nuestros ojos se desbordan entre espinos.

sí,
podemos detener el tiempo,
en un poema,
o en un silencio,
o en una triste ola de sangre donde nazca el sol
y el viento nos sople favorable.

parece cosa de dioses
pero nosotros no somos dioses,
somos muchísimo menos que eso,
somos bestias
bestias que no son nada.

sólo los hombres crean dioses
y les dan caza.



26 feb. 2013

vídeopoema - LLuís Espinosa -



si supieras qué bien se aprende de la soledad,
es una niña indestructible que no deja de hurgar las narices
un anciano alucinógeno,
un tumulto indescriptible de murallas.

yo no he inventado nada,
lo sé,
pero a veces veo pasar poemas tan hermosos,
tan desnudos,
tan espléndidos,
como el chapoteo de Myrtis
lloviendo requiem for a dream en el pasillo del metro,
y me acerco a su guitarra,
a un principio de libertad
que dura diez años y un medio,
tres acordes,
dos pulgadas,
un eterno,
el tiempo para escribirte suave
o el tiempo para escribirte deshecho

pero que no calle la noche
que siempre saldré a buscarte
que hay sombras que no se detienen
cuando en la calle no hay nadie.


24 feb. 2013

la capital de la tristeza



sería hermoso,
no crees,
vernos morir en esperanza
y abandonarnos sin esfuerzo al curso natural de los gusanos y la carne.

sé que duele escribir y preguntarte
qué parte de humano es tu bestia
y qué parte de tu bestia
aún conserva algo de humano

y cada día es un grueso vagar por el dolor,
un dolor que no precisa de espejismos,
ni  tuerceversos que nos entreguen sus hieles
con sus agónicas heridas restañadas.

no es ideal de felicidad lo que busco,
la felicidad es la ausencia de interés y movimiento,
es el cero Kelvin,
me resulta aburrida,
yo reclamo al ilustre anciano que late,
al niño que acelera la vida dentro de un callejón
con las señales de tráfico invertidas,
morder el tapón del aislamiento,
y bebernos las desgracias simultáneas
como dos cosacos satisfechos
en la capital de la tristeza.

el miedo es un poeta que no exhibe sus vergüenzas,
un pasillo lento repleto de enigmas,
tres kilos de marihuana en la maleta,
el oscuro silencio,
y yo en mitad del control de un aeropuerto.

necesito que me cerques,
necesito que me estreches más que nunca.

voy a tratar de escribírtelo en caricias:
te echo tanto de menos
que te veo llegar y no me encuentro.



12 feb. 2013

la casa

es urgente que sepas que esta casa se muere:

hace dos meses que me instalé en estos muros de hojalata
y desde entonces no ha pasado un solo día
sin que me muestre sus heridas más perversas,
como una invitación al peor de los entierros.

ayer mismo sin ir más lejos
y de forma inesperada,
me estrechó la mano en un pésame húmedo,
y bajo el caos de un desmoronamiento
empezaron a llover del techo una ristra de goteras
como lágrimas encebolladas golpeando contra el suelo.

fue espantoso,
créeme que fue espantoso,
nunca había conocido una casa
con tantas ganas de morirse.

corté el agua como si hiciera un torniquete de urgencia,
pero ya todo se aparecía en sangre,
con el aislante en carne cruda
y las vigas exangües.

después de administrarle una cutícula de engrudo,
pensé que tal vez prefería observar sus cicatrices
antes que estas gasas asépticas
que ahora cubren su epidermis.

la luz  penetra desde el pasillo en un último suspiro moribundo
como un hilo borroso y letal que anuncia el desahucio,
inclino la cabeza y observo la esclavitud de sus simetrías
intento sanear sus grietas
pero la mayoría se me muestran subterráneas
otras en cambio
me son imposible de remediar
o traducir,
me siento como un pobre idiota
embriagado por el silencio de un sótano funesto
y fantasmagórico.


te echo de menos,
te echo muchísimo de menos,
los humanos siempre encontramos a faltar algo,
no importa donde estemos,
bien en una isla apartada
o refugiados tras la orilla de una vela temblorosa.

a veces es un vértigo que no te salva pero del que tampoco huyes,
otras son noches con fuerte olor a carne,
otras no son nada,
y hasta eso también encontramos en falta.

de cómo mis hombros duermen inquietos
te hablaré en otra carta,
hoy sólo diré que nuestro lecho anda costrado
que despierta entre úlceras sonámbulas en mitad de la noche dolorosa,
como una mujer que lamenta un embarazo frustrado.

he pensado en pintar las paredes de un deseo vagabundo
intencionadamente vagabundo,
porque esta casa se nos muere amor,
se nos muere y confunde carcajadas con lamentos.

es preciso que lo sepas.

y si finalmente el techo se desmorona de suicidio,
y los muros se colapsan por infarto
y vencida y muerta la casa
terminamos durmiendo por el suelo
sólo pido que éste te sea más confortable
que la mejor de las casas de cualquier hombre.