11 ago. 2016

- Mario Santiago Papasquiaro -

el sol y la lluvia se están rompiendo las narices,
y hay hombres que lloran vinagre,
y otros lloran mariposas,
y hay hombres que lloran basuras sin olor,
y otros que lloran árboles de aromas,
edificios con pulmones de sol,
trotacalles que la noche no inmoviliza nunca,
lenguas que también saben ser señales de carretera,
naipes del azar,
microscópicos submarinos.
un terremoto de terciopelo,
una bicicleta de pedales eternos,
desde la que Barcelona - la proletaria-
Barcelona - la marinera -
me filma con unos ojos de delfín
y patadeperro-licuamundos.
Oh derramarse así cuando todos duermen,
sin ojos hondos en la piel,
oh cantar así empastado en las entrañas
de un subterráneo tan oscuro como una oruga,
como un feto,
como un vulvo de sol exaltadísimo.
Te escribo recostado dentro de una lágrima
que no acaba de cantar
ni de romperse.

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