11 ago. 2016

Gente en la playa. - Joan Margarit -

La mujer aparca el coche en una calle cerca de la arena,
baja y, poco a poco,
saca y despliega una silla de ruedas.
Después agarra al chico,
lo sienta y le coloca bien las piernas,
se aparta el pelo de la cara,
y mientras siente como le hondea la falda,
empuja la silla hacia el mar.
Entra en la playa por el camino de tablones de madera,
pero los tablones
se detienen a unos cuantos metros del agua.
Cerca, el socorrista mira el mar,
la mujer levanta al chico:
lo agarra por debajo de los brazos y
de espaldas al agua,
camina arrastrándolo mientras los pies van dejando
dos surcos tristes en la arena.
Lo ha llevado hasta donde llegan las olas,
lo ha dejado en la arena,
y ahora regresa atrás en busca de la sombrilla y la silla.
Los últimos metros,
siempre faltan los últimos y malditos metros.
Son éstos los que te rompen el corazón.
No hay amor en la arena.
Ni en el sol.
Ni en los tablones de madera, ni en los ojos del socorrista,
ni en el mar.
El amor son estos últimos metros.
Su soledad.

1 comentario:

  1. (soledad... gigante o minima. enardecida, cansada, tembloroso o sedienta... desnutrida mano que si nos atrapa es, casi, inemvitable la parálisis.
    cínica, sin ánimos de soltar, aferrada a no qudarse sola.)

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