29 may. 2013

los arrancados -Javier Velaza-

para Jorge Javier Molina,
en agradecimiento a todas estas noches de poesía y amistad.
horrible es conocer la verdad
-Carlos Bousoño-
por fin he conquistado una certeza:
somos los arrancados.
sabed que aquí la traigo,
encadenada,
para que no se escape,
temerosa de sí
igual que el asesino a quien aterra su crimen inminente,
más trémula que virgen,
desnuda al abrirse la puerta que celaba su pecado.
he venido a ofrecérosla
limpia y hermosa como calavera,
aunque no se me oculta qué final les aguarda
a quienes infringieron las leyes del silencio.
pero tijera es que me horada los ojos,
un tizón que las linfas calcina,
una metralla estallando en mi carne
y es preciso revelarla ahora
o nunca.
escuchad,
y que luego me taje la segur de la peor justicia,
o agarroten los hierros del odio mi garganta.
somos los arrancados.
un tirón seco y cruel nos decuajó un mal día
y fuimos arrojados sobre un terreno estéril
en tiempo de barbecho.
eso es todo.
lo saben las piedras - y lo callan-
los ríos -que lo ahogan-
el silencio - y lo grita con sus bocas de muro-
eso es todo,
os lo digo.
somos los arrancados.
¿quién tiró de nosotros y por qué?
¿qué retoños quiso privilegiar, rasgándonos de cuajo?
¿qué atrocidad de poda fue aquella,
y en que estío brutal se practicó?
¿ o es que fue un huracán nada más?
¿ o un seísmo inanimado el culpable?
¿ o fue nada y somos arrancados sin un arrancamiento, un efecto sin causa?
somos los arrancados,
y esta es la única certeza.
el muñón del desgarro no cicatriza nunca
y a menudo sentimos como si nos faltase un miembro
y un vacío
como de encía huérfana.
y así
nos afanamos en ensayar junturas con otros arrancados,
por si acaso ellos fueran de quienes nos truncaron.
los abrazamos fuerte
y nos probamos besos con ellos,
por si acaso fueran ellos
y aún posible un nuevo injerto,
reincidimos en todas las formas de la cópula
por si acaso ellos fueran.
pero nunca son ellos.
de nada sirve andar buscando en la espesura
para recomponer la planta inexistente,
de nada esta fatiga de aparear rastrojos.
somos los arrancados.
no tenemos raíz;
por más que nos hinquemos en diferentes humus,
ninguno nos ahíja,
porque somos sin tierra,
porque lo erradicado
carece de plantío.
somos los arrancados.
no nos esqueja nadie,
no vienen a regarnos.
duramos lo que dura la sabia insuficiente
que ya no regenera un mineral nutricio.
nos vamos agostando,
sin trasplante posible,
y un simún desabrido
nos marchita
y trasforma en resecos sarmientos,
que una tierra baldía,
finalmente,
sepulta.
y eso es todo
para los arrancados.
eso es todo.
un futuro de lignito esparcido
en estratos inútiles.
es ésta la certeza.
que las piedras oigan que lo sabemos,
que torture a los ríos,
el crujido coral de nuestros tallos,
que no quede un silencio que nos repute cómplices.
por eso
ahora
gritad,
gritad conmigo:
somos los arrancados¡
fuerte,
mucho más fuerte.
somos los arrancados¡
sí,
los arrancados.