25 mar. 2012

fragilidad.

te derramo una importante sustancia de soledad en este momento;
una desmesurada quietud 
que horada cada pared de mi casa
como daga sanguinaria de pausas

  te derramo una vida cansada,
un cuerpo aletargado y castóreo
y la mediocridad de este hombre solo
que aroma a humano absoluto

la noche es candelabro candente,
trémulo de cera virgen y débiles huesos.

necesito que me vengas,
necesito que me vengas más que nunca
y que retires de mis ojos
esta terrible catarata de tristeza
que destiles la inutilidad de la sustancia 
y cuezas con puchero sucio 
la podredumbre de mi sepulcro
con unos vocablos que emanen 
aromas de ternura y esperanza

ternura y esperanza,
ya casi había olvidado
el buen olor de estas palabras.

necesito que me digas que me amas
que me amas muchísimo
que airees esta cama de llagas
susurrando mi nombre entre las sábanas,
que retires con sutil maestría
cada uno de estos apósitos
que se aferran a mi cuerpo,
y que me soples en la herida
para que no me escueza tanto

y que me beses:
que me beses
y me abraces,
y me desnudes de monstruos
y me arropes de calma

te derramo una importante sustancia de soledad en este momento:
como
si 
toda 
fueras fragilidad.