30 ago. 2016

Covadonga - Marcos Matacana Martín -

.
la tristeza no solo es un estado
y hoy he pensado en ti y en tus palabras
bebiendo como siempre hecho una mierda
y ya no sé vivir de otra manera
.
eres un triste fueron textüales
después de haber tenido que aguantar
el rollo y las disculpas las de siempre
lo tengo que pensar te pido tiempo
podemos ser amigos cuántas veces
habré tenido luego que escucharlo
.
y el tiempo ha ido pasando y a saber
qué ha sido de tu vida y ni siquiera
sé ahora dónde vives si en Madrid
o si volviste a Oviedo con tus padres
.
a mí me daba igual lo reconozco
que fueras una niña de papá
tan pija y caprichosa tan creída
y esa es la verdad insoportable
.
entonces yo también era un niñato
un cerdo una basura un egoísta
me temo que tal vez lo siga siendo
habiendo ya pasado los cuarenta
.
pero recuerdo que llegaste a clase
un día con el curso ya empezado
un rubio sol en medio del invierno
me llamo Covadonga Arias Fanjul
ahí puedes sentarte junto a Marcos
.
y aunque te parecías más a Clara
tan rubia y alta y blanca tan azules
tus ojos como un cielo en primavera
yo quise imaginarte como a Heidi
.
descalza por los prados y montañas
corriendo alegre persiguiendo cabras
y olías como a flores como a hierba
a nubes de tormenta y a mujer
.
absorto en tus dos tetas cuando entraste
yo soy así de simple me conoces
no oí que Don Higinio repetía
Don Marcos salga usted al encerado
.
pero al sentirte cerca me empalmé
el pantalón del chándal sin bolsillos
el bulto que crecía inopinado
en medio de las risas de la clase
.
más tarde en el recreo coincidimos
y me dijiste que eran gilipollas
unos críos aún pero que yo
me había comportado como un hombre
.
nos fuimos a fumar a los servicios
recuerdo la saliva en la boquilla
el humo que endulzaba tus palabras
y cuando fui a besarte aquella gorda
aporreó la puerta y lo dejamos
y no pude dormir aquella noche
.
salimos juntos casi todo un año
pero llegó el verano y te marchaste
y yo como un capullo te escribía
y no me respondiste ni a una carta
.
volvió septiembre y ya no eras la misma
y yo cogí latín tú matemáticas
y un día me dijiste todo aquello
que estabas agobiada y tal y tal
.
en fin que era verdad y soy un triste
borracho todo el día y sin un duro
y que tenías razón pero quizás
tan rubia tan alegre tan perfecta
hubiese preferido una mentira.
- Marcos Matacana Martín -

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