22 ene. 2013

que no calle la noche


no deseo seguir escribiendo
estoy cansado y me apetece salir a beber
a escupir trozos de hígado con nombre y apellido ruso
soy yo el que pierde este suelo,
soy yo el fusil que carga sobre la espalda.

si supieras qué bien se aprende de la soledad,
es un niño indestructible que no deja de hurgar las narices,
un anciano alucinógeno,
un tumulto indescriptible de murallas.

no he inventado nada,
lo sé,
pero a veces veo pasar poemas tan hermosos,
tan desnudos,
tan espléndidos,
como el chapoteo de Myrtis
lloviendo requiem for a dream en el pasillo del metro,
y me acerco a su guitarra,
a un principio de libertad que dura diez años y un medio,
tres acordes,
dos pulgadas,
un eterno,
el tiempo para escribirte suave
o el tiempo para escribirte deshecho

pero que no calle la noche
que siempre saldré a buscarte
que hay sombras que no se detienen
cuando en la calle no hay nadie.