6 ene. 2013

la buena tierra

hay una esencia de mujer en los besos que me das
que zurcen botones rojos por mis mejillas.
mi dulce muñequita:
qué ornamento precioso para mi rostro
y qué horrible vacío 

cuando te marches
tras la espuma de gemidos y afroditas,

cuando el amor se te desborde 
en una garganta vencida de suspiros
oh hija mía,
no queda más que el silencio de todas mis preguntas estúpidas.
canta el gallo tu futuro
en el desértico jardín de mi cabeza.

yo sólo escucho a las hienas.
estoy desenterrando abrazos
para sembrarlos en tu buena tierra.