22 ene. 2012

de arqueología



es una pena

que los amantes no quieran hablar de entusiasmos después de la lucha:

como hierbas medicinales aíslan las heridas,

son el hogar invernal de las acuáticas aves que seguras de la ruta migratoria

engullen en los humedales el clima cálido y atractivo de otros parajes.


los arqueólogos pierden la pista de la nueva capital de tu reino,

mientras el temprano mañana,

-como viejo templo-,

esculpe surcos y estrías por tus buenos años.


serpientes listas para atacar,

insectos nectarios que ingieren a sus victimas,

siempre los habrá.


la caza del tesoro perdido ha cambiado,

pero si levanto la vista,

aún dispongo de excavaciones

para tratar de encontrar algo de humanidad en tu mirada.


es una pena,

o un desconcierto,

que no tenga fuerzas.