21 mar. 2013

nueve céntimos de euro


mira
hay combates que tenemos perdidos de antemano:
te lo digo y una necrosis personal
se filtra como lluvia empapando mis escombros,
y pese a ello,
no debemos arrojar la toalla,
pues también sobre la lona se aprende a bailar
a golpes extremos y batiéndonos con saña.

cuando suene el gong
-como una orquesta de relámpagos-,
la sangre se agolpará por tus sienes.
es la bella septicemia,
el desfile de todos los latidos subterráneos,
una tribu de bastardos
que se arrastra hasta tu náusea más profunda.

a merced del oponente
cada grito de libertad omite una advertencia,
a merced del oponente
cada golpe de dolor nos abraza y oxigena.

noqueados sí,
pero por la fuerza y la belleza de un poema
nacido a golpe de laringe,
o en las entrañas más profundas de los barrios de uno mismo.

poemas que no olvidan
que en las casas más limpias
se encuentra la gente más sucia,
o que en nuestra choza mugrienta
el taxímetro de la tristeza
siempre marca más de la cuenta

pero hoy,
amor mío,
al vaciarme los bolsillos
he encontrado nueve céntimos de euro.

y un poema.

no soy de amañarme los combates,
ni de codearme con poetas atildados,
así que bien mirado,
esto es todo lo que tengo:

una fortuna
para un mundo tan precario de ilusiones.